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Desestacionalizar la oferta es uno de los retos para frenar la precariedad laboral

La actividad turística genera miles de puestos de trabajo en la Comunitat Valenciana y su enorme impacto económico es innegable. Pero no debe pasar por alto la precariedad laboral del sector en general, que es endémica. Las cifras hablan por sí solas: hay un 30 % de parcialidad, que duplica la tasa del conjunto de actividades; un 36 % de temporalidad media, con picos superiores al 40 %; muchos niveles de fraude en la contratación y rentas salariales entre las más bajas, de forma significativa en las mujeres.

Un turismo que genere empleo de calidad, desestacionalizado, comprometido con la sostenibilidad y con la digitalización como aliada es el futuro deseado para este sector, una transformación en la que jugarán un papel decisivo los convenios colectivos, la labor de los sindicatos, la inyección de los fondos europeos y la cobertura de una legislación acorde al siglo XXI.

Estas son algunas de las claves que ha dejado en el encuentro informativo organizado por Levante-EMV y UGT del País Valencià, bajo el título «Turismo y empleo de calidad», en el que han participado el conseller de Economía, Trabajo y Turismo de las Islas Baleares, Iago Negueruela; el secretario autonómico de Turismo de la Generalitat Valenciana, Francesc Colomer; y la secretaria general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC-PV) de UGT-PV, Lola Navarro. Julio Monreal, periodista del diario Levante-EMV, fue el encargado de moderar el evento.

Al acto celebrado en la sede de UGT-PV en València asistieron también en primera fila el conseller de Economía Sostenible de la Generalitat, Rafa Climent; el presidente del Comité Económico y Social de la Comunitat Valenciana, Arturo León; el secretario autonómico de Empleo, Enric Nomdedéu; la directora general de Empleo, Rocío Briones; el concejal de Turismo de València, Emiliano García; el director general de Prensa Ibérica para Comunitat Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía, Enrique Simarro, y el secretario general de UGT-PV, Ismael Sáez, así como otros representantes sindicales, empresariales y del sector turístico que prácticamente llenaron el auditorio.

«Esta sociedad que está por la labor de ser digna, equilibrada, equitativa, igualitaria, próspera y rica no se puede permitir que la mayor fuente de riqueza de este país tenga condiciones precarias. Por tanto, no estaría de más que le diéramos mucho más valor y entidad y fuéramos mucho más pedagogos a la hora de explicar que este sector se merece ser una industria», advirtió Lola Navarro.

En la Comunitat Valenciana el turismo representó en el último año antes de la crisis provocada por la pandemia, en 2019, un 15,5 % del PIB, con una aportación económica de 17.833 millones de euros. Además, se anotó el pico máximo de personas ocupadas que trabajaron directa o indirectamente en esta actividad: 318.522 empleados, lo que supuso un 15,9 %.

Pero esta industria, la de la «felicidad», como se refirió a ella Francesc Colomer, debe serlo tanto para los consumidores como para los trabajadores y trabajadoras. «Si el sector se considera una industria en sí misma, tiene que respetar sus parámetros, es decir, se cumplen los acuerdos sindicales, la presencia de las organizaciones sindicales en las empresas y eso se tiene que traducir en un marco de calidad al empleo, que sea estable, y no sea para saltar a otro empleo, sino que el que quiera dedicarse al sector pueda ganarse la vida dignamente durante toda su carrera profesional», subrayó Iago Negueruela. «No puede ser que tengamos cadenas hoteleras que no tienen representación sindical con más de 1.500 trabajadores en nómina», admitió.

Para revertir esta precariedad, Francesc Colomer destacó la necesidad de alcanzar un modelo de turismo desestacionalizado, que no esté vinculado a las vacaciones, al calendario escolar o al clima. «Un sector, una industria que dure dos meses y medio no puede aportarnos nada bueno. Nuestra comunidad tiene productos que, además, vertebran territorios y generan oportunidades, como para intentar plantar cara diez, once meses o todo el año», explicó Colomer. Su propuesta: buscar los segmentos de la demanda que en cada momento del año puedan venir a la Comunitat Valenciana.

Formación y digitalización

Los ponentes también pusieron énfasis en la formación como medida para profesionalizar el sector y recualificar a los trabajadores y trabajadoras. «Tenemos que empezar a hacer que haya un estímulo a formarse para que luego con los convenios colectivos, a través del reconocimiento a esa formación que hay que articular, generemos una carrera dentro del propio sector. No se trata de entrar para irme a otra cosa, sino que haya una apuesta formativa importante», defendió Negueruela. Una actuación que podría atraer a la juventud.

Francesc Colomer hizo hincapié en la labor de la Red de Centros de Turismo (CdT), cuyo objetivo es la mejora de la empleabilidad y eficiencia de los recursos humanos, la atracción del talento, la investigación, innovación y promoción de la gastronomía y de la hostelería y el turismo. Además, recordó las diversas campañas que han realizado junto a la UGT para «represtigiar los oficios vinculados al turismo».

«Tenemos que invertir en formación dual, y me consta que Labora está haciendo cosas. Se le tiene que dar prestigio al sector y entender que cualquier empleo es digno», manifestó Lola Navarro.

Asimismo, otros de los retos importantes está en conseguir que la transición hacia la digitalización no suponga una merma en el empleo. En cuanto a la intermediación entre clientes y destino turísticos, ya se ha notado este impacto. «Se ha destruido empleo en las agencias de viaje físicas, muchísimo. Es uno de los sectores donde mayor crisis hay. Además, se están cambiando las condiciones de trabajo de las agencias ‘online’. Son empresas de servicios que se dan de alta con códigos de actividad de empresas de servicios, donde no hay convenio colectivo y, por tanto, sortean la privación de este», advirtió Lola Navarro.

No obstante, Negueruela afirmó que «no podemos ver la digitalización como un enemigo, tiene que ser un aliado». Para ayudar a los trabajadores dentro de la empresa y para ser más productivos y mejorar la eficiencia, expuso el conseller. «Las empresas están invirtiendo más en venta directa, en especializarse, porque ahora están negociando con las miles de personas que visitan su página y que quieren ver el producto que ofrecen. Una parte de los fondos europeos tiene que servir para llevar esta transición, que han empezado las empresas más grandes, a las más pequeñas y que así tengan capacidad para hacer ese cambio que es vital para ellos», añadió.

En la misma línea, Colomer apoyó que la tecnología debe ser una oportunidad para liberar a los trabajadores y trabajadoras de «lo pesado, de la enfermedad, de levantar camas, de estar al sol». «Vamos a empezar ahora el segundo curso con certificado académico universitario para las camareras de piso, dándoles dignidad y reconocimiento universitario con la Universitat Politècnica de València y la Universidad de Alicante para formarles en otras destrezas digitales y en idiomas», defendió el secretario autonómico.

Un turismo sostenible

La transformación del sector también pasa por la sostenibilidad y la economía circular. Y los retos en este sentido son múltiples. De hecho, Lola Navarro apuntó que en algún convenio colectivo se había introducido «la figura del Delegado de Medio Ambiente».

Francesc Colomer hizo referencia a la presentación de la guía de las 100 recomendaciones aplicables a los destinos turísticos para impulsar la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). «Estas irán alineadas con todas las ayudas, los incentivos y las subvenciones para cerrar de verdad el círculo», anunció Colomer.

«Nos interesa, en esa idea de buscar sostenibilidad, estabilidad, de estar abiertos todo el año, captar a esos públicos sensibles, respetuosos, que tengan ese concepto de vergüenza a usar el avión porque no quiero lastimar con mi decisión, con mi patrón de consumo vacacional, al planeta y no quiero contribuir escogiendo un destino que maltrate a los trabajadores o que no descarbonice. Esperemos que haya una demanda al otro lado que lo sepa premiar», detalló el secretario autonómico.

La nueva Ley autonómica de turismo de las Islas Baleares, presentada en Fitur en fase de borrador y debate social, se alinea con esta necesidad. «Hemos ido a Fitur promocionando que somos el destino que aspira ser el primero circular de Europa, con una ley que apuesta por la circularidad como valor fundamental, y el destino de España que mejores salarios tiene y que, por tanto, venir a nuestras islas tiene un retorno más importante que ir a un sitio donde se paga a una camarera de piso 900 euros, mientras que aquí se les paga 1.500 euros», declaró el conseller, quien añadió que «la ley tiene que pensar en el turista y también en las personas que trabajan en el sector». Como ejemplo, citó la sustitución de las camas convencionales por camas elevables para facilitar el trabajo a las camareras de piso.

Una normativa clara

Lola Navarro recordó que, en la exposición de motivos de la reforma laboral se hacen «guiños importantes a las camareras de piso». «Si sale adelante, probablemente estas compañeras volverán a conseguir, en breve, 7.000-8.000 euros anuales de incremento salarial simplemente por salir de un convenio de empresas a aplicar el convenio colectivo sectorial», apuntó Navarro.

Mientras que en Alicante se han ido renovando los convenios colectivos, en Castellón y València las organizaciones empresariales se habían negado a negociar. Así lo puso de manifiesto Gonzalo Aranda, secretario sectorial de Hostelería y Turismo de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT-PV, quien añadió que, gracias a las diferentes movilizaciones y presiones, se han conseguido firmar recientemente preacuerdos para ambas provincias.

Asimismo, Iago Negueruela puso en valor el papel de la UGT en las Islas Baleares y valoró el «fuerte» convenio colectivo con el que cuentan. También destacó el Plan de lucha contra la explotación laboral que impulsaron en 2015 junto a los sindicatos. «Creo en la parte obligacional normativa y creo que los fondos europeos nos tienen que ayudar para decir que no solo tenemos una norma imperativa, sino que también tenemos formas de primar a quién se ponga más las pilas en esta transición», reconoció.

Por su parte, Francesc Colomer reivindicó la Ley de turismo, ocio y hospitalidad de la Comunitat Valenciana y afirmó la importancia de vincular los incentivos para las empresas. «En la última modificación de nuestra Ley de Turismo, el artículo 45 incluye el compromiso a establecer un salario-hora para ejecutar la actividad subvencionada por encima del convenio sectorial; de formación continua y planes de reciclaje; de asignar personal con contrato indefinido; o de mejora de las condiciones de seguridad y salud laboral por encima de lo establecido legalmente. Una ley no cambia el mundo, pero sí que señala los caminos», señaló el secretario autonómico.

Disponéis de más información en Levante-EMV: Hacia una industria del turismo estable, digitalizada y sostenible